Saltar al contenido

Remedios caseros – naturales para las ampollas

ampolla en el pie

Ampollas

Las ampollas son lesiones sobre la epidermis que se caracterizan por la elevación del tejido en ocasiones recubierto por células escamosas, la mayoría de veces esto se debe a un trastorno transitorio que no precisa tratamiento médico y que remite en poco tiempo, pero otras veces puede deberse a enfermedades graves que precisan control y tratamiento de por vida.

Causas de las ampollas y tratamientos

Fricción: Sucede cuando la piel es restregada repetitivamente con otra superficie que puede ser el tejido de la ropa o cualquier otro material, como las ampollas que se producen por presión del calzado al estrenar un zapato cuando el material aún está rígido.

Estas lesiones aunque pueden ser dolorosas desaparecen en pocos días con tan sólo cubrirlas con un apósito antiséptico e interrumpir la exposición al causante de la fricción.

Alergias: Las ampollas pueden acompañar a determinadas reacciones alérgicas ante la exposición de algunos fármacos o preparados que se expongan sobre la piel como una crema y se manifiesta por una reacción virulenta poco después de la aplicación del compuesto facilitando su identificación. La dermatitis alérgica o de contacto es la patología más frecuente dentro de este rango.

El tratamiento para las ampollas de reacción alérgica es muy similar al anterior, tan sólo precisa una manipulación higiénica de las lesiones que remiten por sí solas en un breve espacio de tiempo, aunque en estos casos también resulta conveniente realizar exámenes complementarios para identificar el alérgeno causante de la reacción y evitar que se produzca en el futuro.

Infección: Algunos agentes infecciosos como virus y bacterias pueden producir estas lesiones sobre la piel, un ejemplo de ellos es el herpes simple que produce ulceraciones y ampollas temporales en la boca o el virus zoster que produce la varicela, una enfermedad cuyo síntoma principal son las ampollas y costras por todo el cuerpo que generan mucha picazón.

El tratamiento para estas enfermedades pasa por controlarlas exhaustivamente para evitar la propagación y afección de otros órganos, por lo que las prescripciones farmacológicas empleadas mayoritariamente son analgésicos, antivirales y antihistamínicos, junto con preparaciones tópicas que alivian el picor y la inflamación.

Enfermedades autoinmunes: Algunas enfermedades autoinmunes se caracterizan por producir ampollas sobre la piel y se diferencian de las patologías anteriores en el transcurso de remisión, pues por lo general cuando se producen por algunas de las enfermedades que enumeraremos a continuación no desaparecen sin tratamiento médico y la detección tardía de la enfermedad o falta de control puede ocasionar graves complicaciones en la salud.

Todas estas patologías tienen en común una dermatitis ampollosa que en ocasiones también conlleva una dermatitis exfoliativa generalizada ocasionada por el mal funcionamiento del sistema inmunitario y por desgracia no se conoce cura hasta el momento, por lo que el tratamiento para todas ellas se enfoca en la administración de corticoides e inmunosupresores para controlar los brotes.

Dermatitis herpetiforme: Es la menos grave de todas y se ha demostrado su relación con la enfermedad intestinal crónica y la intolerancia al gluten (celiaquía). El diagnóstico se lleva a cabo mediante un análisis que determine la existencia de anticuerpos contra la transglutaminasa y biopsia intestinal para confirmar la enfermedad celíaca.

Las lesiones pruriginosas se producen principalmente en las extremidades y el pronóstico de control y avance de la enfermedad ofrece mejores expectativas que en otras dermatitis ampollosas, pues la supresión al gluten es capaz por sí misma de mantener los brotes a raya, aunque en los casos más graves puede requerirse la administración de sulfonas como antibióticos de choque.

Pénfigo: Es una enfermedad autoinmune que se manifiesta por la aparición de ampollas y úlceras epidérmicas en todo el cuerpo que también pueden afectar a la boca, mucosas y cuero cabelludo.

Existen varios tipos de Pénfigo (vulgar, seborréico, foliáceo etc) siendo algunos de ellos especialmente graves y dependiendo de la variante se emplean mayor o menor concentración de fármacos corticoides e inmunosupresores para su control, cabe señalar que el pénfigo es una enfermedad crónica que no remite sin tratamiento y la zona afectada por las ampollas suele presentar una dermatitis exfoliativa con enrojecimiento e hinchazón que puede requerir en algunos casos asistencia hospitalaria para recibir tratamiento similar al de una quemadura de tercer grado, por lo que atendiendo a su gravedad cualquier ampolla que aparezca sobre la piel sin motivo aparente y que no desaparezca naturalmente en en el transcurso de una semana requerirá ser supervisada por un especialista.

Lupus discoide o eritomatoso: Es otra enfermedad autoinmune de carácter crónico e incurable a día de hoy que se caracteriza por un grave trastorno del sistema inmunitario que ataca a las células sanas de todos los tejidos, puede afectar sólo a la piel (lupus discoide) o a todos los órganos del cuerpo además de las articulaciones (lupus eritomatoso sistémico), esta variante es mucho más grave y requiere tratamiento junto con supervisión médica de por vida, pues las complicaciones que se derivan de su transcurso son lo suficientemente graves como para mantener al enfermo bajo control.

Remedios caseros para las ampollas

Los remedios caseros para las ampollas, pueden ser una buena opción y es que además de económicos, los podremos encontrar inmediatamente.

1. Ajo sobre la ampolla

remedio con ajosDeberemos conseguir 3 dientes de ajo y una vez que están pelados y limpios; los pasaremos sobre la ampolla, ya sea frotándolos o dejándolos en esa zona. También podremos colocarlos en una tela y dejarlos sobre la ampolla, esto dependerá de que tan fuerte sea el malestar que se tenga. Esto debe hacerse por un lapso de 5 a 15 minutos diariamente hasta quitar la ampolla.
Conoce y descubre más propiedades que ofrece el ajo para la salud.

2. Esencia de lavanda

remedio casero con lavandaEl aceite de lavanda, está comprobado que sus componentes pueden ayudar a reducir el tamaño de la ampolla y también quitarla. Deberemos derramar un poco de aceite sobre un paño para luego colocarlo en la ampolla. Es posible que se sienta ardor, se dejará por un lapso de 3 minutos.

3. Gel antibacterial

remedio gel antibacterial

En caso de que nuestra ampolla se reventara, la infección se podrá expandir por lo que es necesario colocar gel antibacterial, además que hará que ya no vuelva a salir una ampolla. Este gel es mejor que el alcohol en líquido, debido a que sus componentes son más fuertes y el ardor podría ser muy fuerte.

4. Dejar los pies al descubierto

remedio pies al descubiertoCuando estés en tu casa, deja los pies al descubierto, esto hace que a las ampollas les toque el aire y se sequen y sanen más pronto.

5. Agua con sal

remedio de agua y salMezcla agua tibia mezclada con bastante sal en un cuenco y deja tus pies dentro reposando. Ayudará a que las ampollas se sequen.
Descubre las propiedades que ofrece el agua para la salud.

Consejos para tratar y prevenir ampollas

  1. Evitar la ropa o calzado excesivamente ajustados o que produzcan rozaduras sobre la piel.
  1. Los calcetines tienen que ser transpirables y no muy ajustados, a poder ser evitar el algodón.
  1. No manipular las lesiones.
  1. Seguir el tratamiento indicado por el especialista y repetir las aplicaciones de los preparados tópicos las veces indicadas en el prospecto.
  1. Evitar la exposición solar cuando la lesión esté activa y radiaciones ultravioletas de lámparas halógenas y algunos electrodomésticos como las pantallas de plasma y ordenador.
  1. Poner los pies en remojo en un cuenco con agua tibia, sal y vinagre, ayudará a prevenir y relajar los pies después de un día duro para ellos. También ayuda a cicatrizar y desinfectar en caso de padecerlas.
  1. Aplicar una capa de vaselina en los pies por la mañana, antes de un día exigente para los pies, puede ayudar en su prevención.
  1. A la hora de atarse el calzado, hay que vigilar que este no quede muy apretado pero a la vez que el pie no vaya muy suelto.
  1. Controlar la evolución de las lesiones y acudir al especialista ante cualquier cambio en su morfología o empeoramiento de la condición, pues el tratamiento precoz influye exponencialmente en la prevención de lesiones atróficas ocasionadas por las ampollas subcutáneas de las enfermedades autoinmunes anteriormente mencionadas.
  1. Solicitar prueba diagnóstica para las enfermedades autoinmunes anteriormente mencionadas cuando las lesiones aparezcan sin causa justificada y presenten una morfología anómala, pues muchos médicos de atención primaria no están familiarizados con estas patologías y no se prescriben las pruebas diagnósticas pertinentes porque en sus etapas iniciales pueden ser confundidas con otras enfermedades infecciosas menos graves.
A %d blogueros les gusta esto: